Terapia Craneosacral, Tratamientos infantiles

Terapias infantiles

Desde 1990 en Koré fuimos pioneros en la aplicación de la Terapia Craneosacral a los niños. Recuerdo que aún no era habitual el trabajo terapéutico manual sobre los niños pequeños y, por otra parte, la técnica era innovadora y aún necesitaba tiempo para ser valorada y aceptada.

Esto se consiguió gracias a los buenos resultados obtenidos desde el primer momento.

Desde entonces trabajamos con niños de todas las edades con la Terapia Craneosacral combinada con otros métodos afines como la Manipulación Visceral o la Liberación Somato-emocional, reforzadas con Naturopatía si es necesario.

Siempre adaptamos nuestra manera de trabajar a las necesidades particulares de cada niño ya que ninguno es igual a otro y así lo indican las distintas respuestas al tratamiento que da cada uno.

Lo ideal es iniciar los tratamientos infantiles desde el momento en que se ha tomado la decisión de concebir al bebé, seguirlos durante el embarazo y después del parto, haciendo el masaje directamente al bebé. Hay que considerar que el momento del parto ha sido una experiencia muy dura para el recién nacido, aunque el parto haya sido natural.

Para él son muy importantes las primeras sesiones después del nacimiento que representan un ritual de bienvenida al mundo, transmitiéndole apoyo y confianza y consolidando la comunicación con sus padres.

Está indicado en casos de insomnio, ansiedad, enuresis nocturna, otitis, irritaciones cutáneas, cólicos, gases, diarreas o estreñimientos y otros problemas digestivos o alimentarios.

En los bebés son los traumas ocasionados en la fase perinatal, especialmente en el momento del parto (cesárea, uso de fórceps o ventosas, estancia en incubadora) los responsables de las diferentes disfunciones que puedan presentar.

En niños mayores regula el estrés producido por cambios en su vida como un cambio de colegio, la llegada de un hermanito, separaciones o problemas de los padres o de la familia, miedos, sensaciones de inseguridad o desubicación. También en casos de golpes, caídas o accidentes.

Indicada en niños de 0 a 100 años.

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